
Ataque anunciado en plena madrugada
Un violento ataque con explosivos destruyó la caseta del peaje Cabildo, ubicado en la vía antigua que conecta a Copacabana y Barbosa, durante la madrugada del 9 de diciembre. Hombres que afirmaron pertenecer al ELN llegaron al lugar, alertaron a los empleados sobre una inminente detonación y forzaron su evacuación minutos antes del estallido. La acción, que ocurrió cerca de las 4:17 a. m., generó pánico entre trabajadores y conductores que transitaban por la zona en ese momento.
Los testigos relataron que dos individuos en motocicleta pasaron frente al peaje advirtiendo a los empleados que debían abandonar la caseta debido a la colocación de un artefacto explosivo. De acuerdo con el alcalde de Girardota, Kevin Bernal, la secuencia resultó precisa y deliberada, pues el estallido ocurrió inmediatamente después del aviso, destruyendo por completo parte de la infraestructura del peaje Cabildo.
Alerta en otros puntos viales
Mientras las autoridades aseguraban la zona, otro grupo de desconocidos llegó en un taxi al peaje El Trapiche para advertir sobre un posible ataque similar. Aunque en ese sector no se produjo ninguna detonación, la amenaza llevó a las autoridades a cerrar temporalmente los dos corredores viales para proteger a los ciudadanos y descartar la presencia de otros artefactos.
Equipos antiexplosivos de la Policía Metropolitana trabajaron durante horas para verificar la seguridad de ambos puntos, mientras la Gobernación de Antioquia confirmó que, pese al impacto del atentado, no hubo heridos ni fallecidos.
Reacciones políticas frente al atentado
El ataque provocó una oleada de declaraciones desde autoridades locales y sectores políticos. El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, afirmó públicamente que el ataque habría sido ejecutado por el ELN y señaló a la política de “Paz Total” del Gobierno nacional como un factor que, según él, ha permitido un aumento en las acciones violentas de grupos armados.
La administración de Girardota rechazó de manera tajante el atentado y convocó a un consejo de seguridad extraordinario para fortalecer las medidas en la región.
Desde el Congreso, también surgieron críticas hacia el Gobierno Petro, especialmente por las negociaciones abiertas con grupos armados como el ELN, el Clan del Golfo y facciones de las disidencias de las Farc.
Hasta el momento, el Gobierno nacional no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre estos hechos, que aunque no dejaron víctimas, sí generaron afectaciones viales y preocupación entre los habitantes del norte del Valle de Aburrá.
