
Denuncias que sacuden el poder en la Casa de Nariño
La exdirectora del Dapre, Angie Rodríguez, lanzó graves acusaciones sobre lo que estaría ocurriendo dentro del Gobierno del presidente Gustavo Petro. La exfuncionaria aseguró que en la Casa de Nariño se vive una fuerte disputa interna marcada por intereses de poder y dinero, situación que, según ella, ha llevado a varios actores a actuar con desesperación. Rodríguez afirmó que este ambiente ha generado tensiones profundas entre funcionarios y que algunos sectores creen que el Gobierno no continuará, por lo que estarían buscando aprovechar al máximo su posición actual.
Señalamientos directos y lucha por el control institucional
Rodríguez fue más allá y señaló directamente a Juliana Guerrero como una figura clave en la estructura de poder dentro del Ejecutivo. Según sus declaraciones, Guerrero tendría influencia en múltiples entidades del Estado y habría participado en acciones que afectaron la imagen de la vicepresidenta Francia Márquez. Estas afirmaciones intensifican el debate político y abren interrogantes sobre el manejo interno del Gobierno y las dinámicas de poder que operan tras bambalinas.
Presuntas irregularidades en títulos y denuncia interna
La exdirectora aseguró que fue ella misma quien alertó dentro del Gobierno sobre supuestas inconsistencias en los títulos profesionales de Guerrero. Explicó que, tras revisar la documentación, encontró elementos que no coincidían con los tiempos académicos habituales. Rodríguez, quien cuenta con experiencia como auditora, sostuvo que detectó irregularidades que le generaron dudas razonables sobre la legalidad de dichos títulos, lo que la llevó a elevar la denuncia ante instancias internas.
Ruptura, confrontación y temor por su seguridad
El conflicto escaló rápidamente después de estas denuncias. Rodríguez afirmó que la relación con Guerrero se deterioró hasta convertirse en una confrontación directa, al punto de considerarla su principal adversaria dentro del entorno político. Además, expresó su preocupación por su seguridad personal y la de su familia, asegurando que teme posibles represalias. En declaraciones a la Revista Semana, dejó claro que no tiene intenciones de atentar contra su vida, haciendo un llamado a que cualquier situación en su contra sea investigada rigurosamente.
Estas declaraciones generan un nuevo foco de tensión en el panorama político colombiano y ponen en evidencia fracturas internas que podrían tener repercusiones en la estabilidad del Gobierno.
